… “Cámbiame la cita para otra semana, que esta lo he hecho fatal y seguro que no he perdido nada”…

La verdad es que te entiendo perfectamente: puede ser que pienses que te vaya a echar la bronca por hacerlo mal (aunque eso ya ha pasado de moda), o puede que te eches la bronca tú por hacerlo mal y eso te hace sentir culpable. Puede ser que no quieras ver el numerito de la balanza al subir para no frustrarte. ¡Te entiendo!

Sin embargo, déjame decirte algo: adelgazar en cada consulta es como esperar que todos los días del año haga sol, imposible. Puede que una temporada la vida te sonría y todo esté perfecto… Pero siento decirte que la vida va más allá; habrá vacaciones, fines de semana de eventos sociales y encuentros familiares, cumpleaños, reuniones de trabajo con catering, Navidad, habrá semanas muy estresantes en que te costará organizarte y períodos premenstruales en que te apetecerá comidas muy concretas…. Habrá preocupaciones que te pondrán nerviosa, habrá momentos de tristeza y de desmotivación….

En algún momento de tu proceso personal, ten claro que puedes incluso estabilizarte en el peso o subir, y ¿sabes qué? no pasa nada. Créeme, porque el peso no determina como lo estás haciendo o que no estés siguiendo mis indicaciones profesionales. De verdad.

Lo importante es superar esas situaciones de la forma más saludable posible. Y ahora me dirás, ¿cómo hacemos eso? Pues yendo a consulta esas semanas que son un desastre. Porque voy a comprenderte, no “regañarte”, buscar ideas para que esas situaciones nos afecten menos, el kit de la cuestión es seguir aprendiendo a gestionar situaciones que nos cuestan, y eso solo se hace enfrentándote al problema. SÍ, de frente y hacía adelante. Como digo siempre, si lo evitas no lo corriges, se vuelve a caer.

Piensa, ¿para qué acudiste a la consulta de dietética? ¿Para que solo te confirme lo bien que lo haces?, o ¿para qué te ayude en los malos momentos? Si lo piensas es como “ir a un fisio y decirle que estás bien, ¿Para qué vas entonces?

No esperes a un buen momento para empezar a cuidar tu alimentación. Es precisamente en los malos momentos cuando necesitas cuidarla… y ella cuidará de ti.

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