En realidad el verano es un gran momento para incorporar nuevos hábitos que ya se queden contigo.

¿ Por qué? Tenemos más tiempo libre y el clima suele acompañar, ¡así que a por ello! Esta es la fórmula para un verano saludable:

M = MENTALIDAD
Cambia tu mentalidad. Se disfruta mucho más de un verano sano lleno de energía y vitalidad. Las cervezas, los helados, las patatas fritas y estar tumbada todo el día en el sofá, no te dan la felicidad… Y lo sabes.

E = EQUILIBRIOEncuentra el equilibrio que necesitas donde la mayoría de tus elecciones sean saludables. Las palabras “la mayoría” son muy relevantes (por eso caben excepciones).

ES = ESTRATEGIAPlanifica tus cambios. Te propongo algunos hábitos que puedes mejarar.
ACCIÓN, ACCIÓN, ACCIÓN Y ACCIÓN

El verano es un buen momento para incorporar nuevos hábitos.

El verano no significa necesariamente comer fatal todo el rato, no movernos de la tumbona e irnos a dormir cada día a las tantas.

En realidad, hacerlo así, se traduce en:

  • Engordar otros 5kg que luego no vas a poder sacarte.
  • Sentirte apática y sin energía todas las vacaciones.
  • Estar todo el verano con la vocecita en tu cabeza diciéndote que el día 1 de septiembre empiezas la dieta seguro.

No es una buena estrategia. Es mucho mejor seguir con tus buenos hábitos y trabajar para incorporar de nuevos.

Llevar una vida sana te hace disfrutar más, (a pesar del entorno) y es la mejor manera de cuidar tu cuerpo y encontrarte bien.

¿Cómo sino podrás vivir las miles de aventuras que te esperan?

Al lío…

Estos son los hábitos que puedes incorporar este verano, siempre paso a paso, empezando por 1-3 y centrándote en tus pequeños progresos y logros.

  • Incorporar verduras y hortalizas en todas las comidas, incluido el desayuno (recuerda que las verduras y hortalizas deben suponer al menos el 50% de lo que comes).
  • Usar la fruta fresca como snacks (tienes frutas de temporada deliciosas que no tienen nada que envidiar a los helados).
  • Optar por las alternativas que te hidraten de verdad cuando salgas a tomar algo: agua con limón, agua con as, infusiones o té con hielo.
  • Moverte durante tu día, las pulseras cuenta pasos te pueden ayudar, hacer ejercicios dentro y fuera del agua, como en la piscina o la playa, juega con tus niños y verás como sumas movimiento.
  • Organizar actividades dinámicas con la familia y los amigos.
  • Mantener unos horarios de sueño regulares, aunque te acuestes más tarde que durante el curso.
  • Desconectar de las pantallas 30 minutos antes de ir a dormir (ni TV, ni móvil, ni ordenador, ni tablet…) La luz azul que emiten interfieren con la calidad del sueño).

¿Cómo lo ves? ¿Te animas a aprovechar el verano para trabajar en tu bienestar?

Si quieres hacerlo en compañía te esperamos y te ayudamos a conseguirlo 🙂

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