PENSAR CON EL ESTÓMAGO 🧠🧠


Sin saberlo,  sentimos, pensamos y actuamos  según nos digan las tripas. Veinticuatro horas al día, despiertos o dormidos, siete días a la semana, nuestros microbios intestinales mantienen una conversación continua, bidireccional, con nuestro cerebro. La ciencia nos muestra que la diversidad y el equilibrio en nuestra flora intestinal determinan nuestra salud mental. Aprovechemos este descubrimiento, procurando cuidar el valioso ecosistema que somos.

Promover emociones agradables comiendo:

No comamos estresados, enfadados o tristes. Las emociones pueden provocar profundos efectos sobre el aparato digestivo y el entorno microbiano en forma de reacciones intestinales.

Un estado emocional alterado desequilibrara el eje aparato digestivo-flora-intestinal-cerebro de varias formas. Puede, por ejemplo, disminuir la cantidad de importantes miembros de las comunidades microbianas. Por ello, poco podremos hacer por muchos prebióticos que tomemos, si nos sentamos a la mesa sin atender a la ira o a la ansiedad.

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