LOS MEJORES REMEDIOS PARA PREVENIR LOS ATAQUES DE HAMBRE

Buenos hábitos

  • Tomar frutas y verduras, entre tres y seis veces al día.
  • Tomar menos dulces y azúcar, o ninguno.
  • Controlar el estrés, culpable del hambre “emocional”.
  • Beber agua antes de comer y entre horas.

FIBRA Y FRUTOS SECOS, que no falten en tu dieta

La mejor manera de conseguir platos más saciantes con los que controlar ese deseo de comida es aumentando su aporte en fibra. Aquellos alimentos ricos en ella y el Omega 3 que contienen los frutos secos controlan el apetito y aumentan la sensación de saciedad, previniendo el hambre compulsiva. Son una deliciosa y sana opción para no picar entre horas y no sumar calorías de más.

La GARCINIA reduce el antojo de comer dulce

Los suplementos dietéticos formulados con esta planta se incluyen en numerosas dietas de adelgazamiento, ya que no sólo limitan el hambre, sobre todo de azúcares, sino que también reducen el almacenamiento de grasa corporal. Su contenido en ácido hidroxicítrico le da un efecto saciante que ayuda a controlar las ganas de tomar dulces, por lo que también favorece el nivel de glucosa en la sangre.

El gran efecto saciante del AGUACATE

El bajo índice glucémico de esta fruta consigue que, al no aumentar el azúcar en sangre, se eviten las descargas de insulina que provocan la sensación de hambre. De hecho, un estudio americano asegura que ingerir media pieza al día disminuye en un 40% las ganas de picotear durante las tres horas siguientes. Así que aprovecha para incluirlo en tus ensaladas, desayuno o en un delicioso batido. Mantendrá a raya el apetito y te llenará de vitaminas y nutrientes.

Acaba con la ansiedad

Muchas veces, las imperiosas ganas de comer no son más que hambre “emocional”, provocada por nervios, aburrimiento, euforia o un bajo estado de ánimo.

Vigila lo que comes. Estos ataques suelen solventarse casi siempre comiendo algo poco saludable: bollería, “snacks”, salados, dulces, etc. Apuesta por un picoteo más sano como fruta, vegetales crudos o frutos secos sin procesar.

Sí al triptófano. Los alimentos ricos en él (huevos, lácteos, carne blanca y pescado azul) favorecen la producción de serotonina, la hormona de la felicidad, y reducen la ansiedad y el estrés.

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