El cambio de horario

El cambio horario supone modificar los relojes analógicos, comprobar continuamente que la alarma está correcta, dudar entre sí es una hora más o una hora menos y sentirnos un poco desorientados durante el fin semana. En marzo pasamos al horario de primavera-verano y, en definitiva, a las 2:00 del domingo 31 de marzo serán las 3:00 de la madrugada, por lo que no dejamos de percibir que “nos falta una hora”.

Si a los adultos suele afectarnos eso de tener una hora menos, a los pequeños más aún, ya que son más sensibles y por eso es aconsejable poner en práctica algunos consejos que mejoren este tránsito, así como conocer las horas de descanso recomendadas.

¿Cómo evitar el insomnio?

Estos consejos facilitan el descanso y pueden aplicarse cada día:

  • No consumir las bebidas que contienen cafeína. De esta forma no siente estos estímulos adicionales que entorpecen su descanso.
  • Conseguir un ambiente tranquilo. Para lograrlo se pueden realizar actividades que inciten al descanso y a que relaje antes de dormir, como leer un libro.
  • Establecer horarios. Hay que concienciar la hora a la que debe acostarse y fijar así rutinas de descanso.
  • Evitar hambre o exceso de comida. No es conveniente que se vaya a dormir después de una cena copiosa y tampoco lo es que sea escasa y se quede con hambre.

Efectos del cambio horario en los niños sobre todo:

La nueva hora supone cambios en la luz diurna y en su intensidad. Esto, a su vez, puede provocar estos efectos temporales en los niños:

  • Irritabilidad
  • Inquietud
  • Problemas de concentración
  • el cambio de horario rompe el ritmo del niño y, aunque esto es transitorio, hay que evitar que se transforme en insomnio”. Para ello,  se recomienda  “modificar e ir adaptando el cambio horario poco a poco
  • Además de lo anterior, hay que añadir que en los pequeños se produce la secreción de la hormona del crecimiento en algunas de las fases del sueño nocturno.
  • El descanso es muy importante en los más pequeños y, de hecho, “el sueño es esencial para el desarrollo del niño. Está demostrado que los niños que duermen bien tienen un mejor rendimiento escolar y menores problemas de comportamiento e irritabilidad”. Aunque las horas de sueño dependen de cada niño, podemos indicar unas líneas generales:
  • De 2 a 3 años. De 10 a 11 horas de descanso y, aparte, realizan una siesta a mediodía.
  • De 5 a 6 años. Abandonan la siesta.
  • Hasta la adolescencia. Duermen entre 9 y 10 horas y suelen ir modificando sus horas de descanso retrasando el momento de irse a dormir y despertándose también más tarde.

Hay que advertir que hoy en día existen casos de insomnio infantil, es decir, niños que no consiguen dormir las horas suficientes. En concreto uno de cada tres niños sufre este problema, según algunos estudios. Para evitar esta situación se recomienda realizar actividades y seguir hábitos beneficiosos para la salud.

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